jueves, mayo 21, 2020

El bordado de Madeira



El bordado de Madeira es tradicional de la isla portuguesa de Madeira, como su nombre indica. Se borda sobre algodón, lino, seda y organdí. Se remonta a cientos de años, ya en el siglo XV lo encontramos en decoraciones de ropa del hogar y en prendas de ropa. Pero no fue hasta el siglo XIX que se hizo famoso en todo el mundo durante la Feria Universal de Londres de 1851. 



Los bordados de Madeira en ese momento se convirtieron en una fuente de ingresos muy importante para la economía de la isla. Desde entonces las bordadoras trabajan codo con codo con las compañías de la isla para producir el auténtico bordado de Madeira. 


Después de la demanda que ya tenía en el mercado inglés, el bordado comenzó a producirse a gran escala en la isla. La señorita Elizabeth Phelps, inglesa, hija mayor de Joseph Phelps y cuya familia se trasladó a Madeira en 1784, está considerada como la gran promotora del bordado en Madeira por haber fundado, en 1854, una escuela en su casa y haber enseñado a niñas y mujeres a bordar con sus diseños originales (la plaza Phelps, en el centro de Funchal, lleva el nombre de esta familia). Los sucesores de la Srta. Phelps, Robert y Frank Wilkinson comenzaron a exportar a Inglaterra en una escala aún mayor. 


 
(Fotos de Bordal)

Con la nueva dinámica del negocio, aparecieron casas y exportadores especializados en su comercio y el sector productivo cambió radicalmente. La aparición de casas de bordado y el creciente interés de los ingleses, alemanes, americanos y sirios por el bordado llevó a un cambio de los procesos artesanales a los industriales.


En 1860, habría 70.000 bordadoras en Madeira. 



Desde ropa de cama hasta ropa de bebé, el bordado de Madeira cuenta con una amplia gama de productos con diseños tradicionales y otros más contemporáneos y sigue vivo en la isla, que exporta a muchísimos países. 

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